Inicio Estatal Sociosanitario “La implantación de un sistema de pago por visita médica en España no sería rentable para el SNS”, asegura el consejero de Castilla-La Mancha
“La implantación de un sistema de pago por visita médica en España no sería rentable para el SNS”, asegura el consejero de Castilla-La Mancha Imprimir E-mail
Martes, 26 de Enero de 2010 08:10

Además, “supondría una discriminación negativa para las personas de menor renta”, afirma Fernando Lamata

Jorge Sánchez Franco

Toledo (26-1-10).- “En general, la demanda de atención sanitaria no es un capricho para gastar más”, ha apuntado el consejero de Sanidad y Bienestar Social de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata, en declaraciones en exclusiva para El Médico Interactivo. “Vamos al médico porque nos encontramos mal”, añade. Por ello, la implantación de un hipotético pago por visita médica “supondría una discriminación negativa para las personas de menor renta”. Además, esta medida “conllevaría la creación de una infraestructura en toda la red de centros de salud y hospitales cuyo coste es muy probable que superase lo que posteriormente recaude, aunque sí es cierto que fomentaría la conciencia del gasto”.

Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la mayoría de nuestros ciudadanos considera que la asistencia sanitaria es el servicio público que mejor funciona en España y que la Sanidad debe seguir siendo pública. En relación con su financiación, sólo el 8,4 por ciento de los españoles opina que una parte de la misma debería proceder de los propios usuarios del Sistema Nacional de Salud (SNS) a través de determinadas tasas, como es el pago por visita médica. “En los estudios que se han venido haciendo sobre el copago en el ámbito sanitario, con análisis comparados entre países, se ha observado que tal medida tiene una función recaudatoria escasa y apenas logra una considerable reducción del consumo”, explica el experto.

El ex secretario general del Ministerio de Sanidad cree que no queda resuelta la financiación sanitaria en el nuevo modelo aprobado en el Congreso de los Diputados. “No se ha hecho una estimación de las necesidades reales”, comenta. Al contrario, “se plantea un crédito global con el que sufragar los gastos derivados de todas las competencias que tienen las comunidades autónomas en este ámbito”. Parece entonces que las previsiones hechas por el Gobierno se quedan cortas para Lamata. A este respecto, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ya ha reconocido la necesidad de introducir correcciones en la financiación sanitaria, aunque insiste en que ha de hacerse desde el Pacto por la Sanidad.

“Para que dicho pacto sea sólido y duradero, no sólo se ha de garantizar la necesidad de financiación del SNS con un control del coste y la eficiencia de la gestión sanitaria, sino que también debe definirse una cartera de servicios desde los puntos de vista de la calidad y la cantidad, y promoverse el desarrollo profesional”, explica el consejero. El principal objetivo de esto es “que la Sanidad quede fuera de los debates partidistas, tal y como ya ocurriera con el sistema de pensiones tras la firma del Pacto de Toledo”. Este experto hace un llamamiento para que “todas las personas vinculadas al mundo sanitario aporten su granito de arena a esta iniciativa, que habría que extender a la ciudadanía y a los profesionales”.

Según Lamata, un factor que está teniendo cada vez más relevancia en la sostenibilidad del SNS tiene que ver con el papel de los pacientes como autogestores de su propia salud y de sus procesos de enfermedad. A este respecto, “deberíamos promover y alentar la desmedicalización de la sociedad, asumiendo una mayor responsabilidad por parte de la ciudadanía”, señala. Para lograrlo, “sería bueno procurar a la sociedad una mayor formación e información, el uso de las nuevas tecnologías (la consulta virtual, por ejemplo), el autocuidado, el entrenamiento para el control de síntomas, la participación en foros y asociaciones de pacientes, y la orientación de las prioridades de las agendas políticas”, añade.

En relación con las nuevas prestaciones e innovaciones terapéuticas, “se hace necesaria una mejor evaluación de sus costes y de sus beneficios de cara a su inclusión en la cartera de servicios del SNS, un proceso que ha de tener como único argumento la mejora de la calidad asistencial que se presta en la sanidad española y que debe correr a cargo del Gobierno central y de las comunidades autónomas de manera conjunta”, comenta el consejero. Además, cada nueva incorporación “tendría que contar con financiación adicional a la prevista por el nuevo modelo de financiación”. Con todo esto “se garantizaría la eficiencia y la eficacia de nuestro sistema sanitario, encaminándonos hacia una cartera de servicios común”.

En el ámbito de la gestión sanitaria, Lamata está a favor de “dotar de más autonomía a los profesionales médicos, a través de unidades de gestión clínica y de departamentos con capacidad de organización, para responder con mayor agilidad y flexibilidad a las demandas de los pacientes y a las nuevas posibilidades de diagnóstico y tratamiento que ofrecen las nuevas tecnologías”. En este contexto, el consejero cree que la implantación de sistemas de incentivos para profesionales y centros sanitarios podría contribuir a la sostenibilidad del SNS, siempre y cuando “se tenga en cuenta el desempeño, la carga de trabajo, la actividad asistencial, docente e investigadora, y los resultados obtenidos”, afirma.

Por último, el consejero de Sanidad y Bienestar Social de Castilla-La Mancha ha defendido a ultranza la gestión pública de la sanidad, tras habérsele preguntado por la posible extensión de los nuevos modelos hospitalarios que se están desarrollando en Madrid y Valencia fundamentalmente: “No sólo es la mejor manera de garantizar la sostenibilidad económica del SNS, sino que también se procura su legitimidad social”. A este respecto, el experto ha vuelto a referirse a las encuestas del CIS, donde la mayoría de los ciudadanos defienden que la sanidad debe seguir siendo pública. “La prestación privada de servicios puede ser un complemento para la gestión pública, pero nunca una alternativa eficaz”, añade.

EL MEDICO INTERACTIVO